
MARÍA COSTA
La conferencia sobre Maria Costa busca estimular la reflexión sobre la importancia de su obra poética para el enriquecimiento de la lengua siciliana. La elección del dialecto en su extensa obra surgió de la necesidad de plasmar su propio mundo, principalmente el mundo marítimo, pero también el del rincón del mundo donde nació y creció: Messina, tras el terremoto, cuya herencia lingüística, aún intacta, Maria aprendió de sus padres y de los ancianos del lugar donde vivió y siguió viviendo hasta su muerte. El siciliano le permitió una cercanía con objetos, personas, profesiones, historias e imágenes que el italiano no le habría brindado.
Lo primero que debemos destacar de Maria Costa es su modestia en sus sentimientos y, al mismo tiempo, un patetismo extraordinario; su escritura es a la vez sobria e imaginativa; posee un conocimiento extraordinario de todo el vocabulario anterior al terremoto, destinado a desaparecer si la poesía no lo perpetuara; su escritura está continuamente entrelazada con la tradición oral, reivindicando con orgullo sus orígenes y buscando presentarse como una alternativa "popular" franca al lenguaje oficial, incluso más capaz de expresar las emociones, esperanzas y sueños del alma.
También cabe destacar en la poética de María Costa la ausencia total de cualquier sentimiento nostálgico. Describe y recita su universo no con la actitud de quien sueña con una Arcadia, sino como una persona informada de los hechos, testigo presencial de un mundo que se presenta más humano que el moderno. Sin embargo, su constante labor de memoria se dirige siempre hacia el presente histórico y hacia un futuro que se construirá sobre el modelo de ese universo.
Por lo tanto, las palabras de Gustav Mahler bien pueden aplicarse a María: "La tradición no es la adoración de cenizas, sino la custodia del fuego".
Sergio Todesco
