
Bajo el techo transparente y estrellado de una casa-mundo (casa-munnu), Biagio Guerrera acoge un microcosmos de voces que hablan, susurran y cantan en dialecto siciliano, los lenguajes y las pasiones del mundo que habitamos. En el espíritu de Amistad, Escucha y Hospitalidad (pero también de Pérdida) que hacen del mundo un hogar, los diálogos íntimos del autor con criaturas humanas y animales, con figuras o lugares familiares e inusuales, se despliegan desde el fragmento hasta la lírica, siempre presentes y amorosos. Todos se encuentran siempre en el umbral de un comienzo o una disolución. Todos son contados y reunidos por la tenaz humildad de un corazón que escucha y busca conocerse y reconocerse en el aliento de la naturaleza.
Coser los hilos del tiempo, unir lo de abajo con lo de arriba, se llama amor, educación, saber escuchar, saber soñar, rara vez paz entre los muertos y los vivos.
cosiendo los hilos del tiempo / uniendo abajo con arriba / se llama amor, educación / saber escuchar, saber soñar / dando paz a los muertos y a los vivos
