
LA MINATA DE LI DEI
En un caluroso día de verano, los hijos de Zeus —Mercurio, Baco, Apolo, Vulcano y Marte— planean un picnic sin pedir permiso a su padre. Comen y beben hasta emborracharse, cuando de repente aparece Venus, paseando desnuda, buscando alivio del calor veraniego. Su llegada estremece a los dioses, quienes de repente pierden toda inhibición...
Domenico Tempio, nacido en Catania en 1750 y fallecido en 1820, fue un poeta siciliano conocido por sus obras audaces y provocadoras. Tempio es especialmente célebre por su poesía erótica, en la que abordó temas sexuales y tabúes de la época con un tono irreverente y desafiante.
Gino Raya escribe sobre él: "Esta pluma, que –debido a cierta aparente vulgaridad– parecería ignorar todas las herramientas del oficio, conoce alquimia y estructuras que no tienen nada que envidiar a las de Parini, Monti y Foscolo."
Domenico Tempio fue un poeta de genio polifacético, con múltiples facetas que, sin embargo, no se contradecían. Por un lado, fue el poeta que cantó al sexo y sus deseos con desenfrenada libertad; por otro, el poeta que denunció la injusticia social, la pobreza y los abusos de los poderosos. En un epígrafe dedicado a él, esta doble inspiración se expresa de forma concisa y acertada: «Cantó el amor lascivo con lenguaje obsceno / Y los temas serios con veta fértil».
Su poesía erótica se considera hoy un desafío a las restricciones y convenciones de su época, así como un ejemplo de cómo el arte puede utilizarse para explorar los límites de la sexualidad y la identidad humana. La provocación e irreverencia presentes en los poemas de Domenico Tempio dan testimonio de su audacia y valentía en el contexto de su tiempo, allanando el camino para un debate más abierto y honesto sobre el deseo y la sexualidad.
Dario Fo escribe: Lo obsceno y lo trivial forman parte del léxico de cada pueblo, y en la historia existe un «gran libro de obscenidades poéticas» que nunca ha sido debidamente considerado. Sus autores son a veces desconocidos, a veces conocidos y célebres: por ejemplo, Shakespeare y Marlowe, quienes en el escenario y en la vida se expresaban con «palabras malsonantes».
Los mejores versos eróticos de Micio Tempio rebosan alegría de vivir, disfrute sensual y aversión al conformismo hipócrita, reflejo de un contexto social que se libera de prejuicios e inhibiciones. Desde una perspectiva estética, la calidad se manifiesta en recursos eruditos, como el ingenioso uso poético de latinismos y frases jurídicas.
El significado original de esta obscenidad reside, sencillamente, en la total sumisión del mundo al erotismo. Este mundo es principalmente el mundo literario y profundamente personal del propio Tempio, pero también el vibrante y estimulante mundo de una ciudad, la Catania del siglo XVIII, y sus barrios bajos, poblados por una variopinta galería de prostitutas, taberneros y holgazanes de todo tipo. Estos personajes constituyen el terreno fértil del que brota espontáneamente el lenguaje de Tempio: son, en efecto, parte de lo «prohibido», es decir, de ese aspecto más oscuro que la literatura y la «alta» sociedad tienden a ocultar. Lo prohibido, para ser creíble, debe, por tanto, hablar en el lenguaje que le es afín, que también es, por supuesto, prohibido.
