
Hermandad de la Luz, el Sonido y el Movimiento
El bosque de
Bruno Samperi
Perturbaciones acústicas
Katia Piscis
Bailarín
Claudia Bertuccelli
Una experiencia artística que celebra la profunda conexión entre todas las formas de existencia.
La obra pictórica del Maestro Bruno Samperi, proyectada sobre una gran pared, se convierte en una presencia viva y palpitante, un organismo que respira y se comunica, invitando a los intérpretes a entrar en contacto físico y sensorial con ella.
Ya no es una imagen para ser observada desde la distancia, sino un ser que habla, que vive y que requiere un diálogo íntimo y auténtico.
Un bailarín y un músico responden a esta convocatoria, improvisando en un diálogo de gestos y sonidos que se entrelazan con los colores y las formas de la proyección. El contacto directo con la obra amplifica la relación entre cuerpos, luz y espacio, transformando cada movimiento en un acto de profunda escucha y respeto por nuestro entorno.
Como el árbol que susurra en silencio «tutémonos de nombre», esta performance celebra la unidad estética y espiritual de todos los seres vivos. Es un tributo a la sacralidad de la existencia, un reconocimiento del vínculo invisible que nos une, donde el arte y la vida se funden en un abrazo que honra la belleza del todo. La invitación a reconocernos como parte de un cosmos vibrante y armonioso se convierte en un acto de despertar, una invitación a percibir el mundo como un organismo vivo, en el que cada elemento —como el bosque que respira— está interconectado e indisoluble.
